lunes, 17 de agosto de 2009

La encrucijada del adolecente

¿Dónde ocurren los más graves accidentes de tránsito? ¡En los cruces! Sí, cuando un motorizado se acerca a un cruce, las posibilidades de tener un accidente son múltiples. Vehículos viniendo en todas las direcciones, señales de tránsito, peatones atravesando la calle, etc. Un pequeño descuido y su vida y la de otros está en peligro.

Así es en la adolescencia, una encrucijada, un período de tránsito, entre la infancia y la fase adulta.

Es por eso que el joven se comporta algunas veces como adulto, y otras como niño. Es un período de autoafirmación, o sea, en el que él está descubriéndose a sí mismo y siente la necesidad de mostrarles a otros su identidad. Y muchas veces es llevado al extremo en sus actitudes, por su gran necesidad de autoafirmación.

De allí es común ver a adolescentes fumando o bebiendo, y tratando de hacer cosas que puedan dar al mundo que está a su alrededor mensajes como: “Vean lo que soy, lo que estoy haciendo”, este tipo de comportamientos es muy perjudicial.

Es por eso que tú, joven de Dios, debes dar un paso al frente de los demás y reconocer que tu vida es extremadamente importante. Todo aquello que te envuelve en este momento tiene una gran influencia en todo lo que eres y haces.

Tú eres el blanco de muchas cosas. ¿Ya te diste cuenta que casi todos los periódicos, revistas, y canales de TV, tienen un tema o programa dirigido especialmente a ti?

¿Ya notaste como en muchos de los anuncios y propagandas hay un llamado muy especial para alcanzarte?

¿Por qué pasa eso? Porque tu eres explotado por tu vulnerabilidad, esto es, por la facilidad que tienes de atender a esos llamados.

Porque el joven, en general, no quiere ser diferente a sus compañeros. Quiere sentirse “en la onda”, como los demás. Quiere vestir aquella ropa que está a la moda, usar los zapatos que están de moda, cantar la música del momento y ver aquella película de la que todos comentan. Es por eso que es un blanco: Todos quieren llegar hasta él, cautivarlo y hacerlo seguir un determinado camino.

Es por eso que el traficante de drogas, busca ganarse la simpatía del adolescente, para convertirlo después en un dependiente. Entonces amigo lector, podemos imaginar al adolescente como una oveja solitaria, perdida entre lobos hambrientos. Cada uno queriendo un pedazo.

Pero, ¿qué es lo que tiene de valioso el joven para que haya una disputa para alcanzarlo?

El apóstol Juan ya lo sabía: “Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes…” (1º Juan 2:14) ¡Exactamente eso! ¿Y quién está interesado en esa fuerza? El diablo, obviamente. Pero Dios está mucho más interesado, en que jóvenes de ambos sexos estén disponibles en sus manos. ¡Para que Él pueda utilizar esa fuerza y energía en favor de Su obra!

Despierta el niño que hay en ti

La pregunta que mas llegó a mi email fue ¿Cómo alcanzar los sueños perdidos? y mi respuesta es sea como un niño o una niña. Los niños tienen una capacidad natural de soñar y de ir tras sus sueños. Ellos son los mejores ejemplos de vivir en constantes desafíos, ellos no pueden estar tranquilos y no se preocupan ni se enferman de estrés. A diferencia de nosotros los adultos que en su mayoría no nos gustan los desafíos, preferimos la comodidad y nada que nos estrese. De los niños podemos aprender muchas cosas como la inocencia, la pureza, la confianza, pero la que mas me gusta es que ellos disfrutan el hoy, ellos no están pendiente por el mañana, no viven del pasado, ellos pueden disfrutar el día de hoy. Esta puede ser una de las razones por qué Jesús enfatizaba de ser como ellos, los niños pueden reír, jugar, llorar, comer, divertirse y es que el Reino de los cielos es justicia, paz y gozo.
Definitivamente hay que ser como un niño, y lo que me encanta de los niños es su capacidad de aprendizaje, aprenden rápidamente. Podemos aprender de ellos.
Como adultos somos desafiados constantemente por los desafíos de la vida como el matrimonio, el trabajo, el ministerio, la comunicación, el dinero y hay una lista que sigue. Muchos de estos desafíos nos han alcanzado y hemos perdido la capacidad de soñar por lo cual no disfrutamos la vida, sino que vivimos preocupados y afanados, pensando en:
*Algún día Dios se acordará de mí.
*Si Dios quiere sacarme de esta deuda lo hará.
*No creo que lo haga, soy tan…
*Miserable de mi…
*No puedo…
Hay muchos pensamientos que llegan a nuestra mente y nos bloquean para que no alcancemos resultados extraordinarios, necesitamos despertar el niño que hay en nosotros y de seguro encontraremos confianza y posibilidades.
Una anécdota nos cuenta:
Había una vez dos niños que patinaban sobre una laguna helada. Era una tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación. De pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua, quedando atrapado. El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romper la helada capa, agarró a su amigo y lo salvó.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaban cómo lo hizo, pues el hielo era muy grueso.
- “Es imposible que lo haya podido romper con esa piedra y sus manos tan pequeñas”, afirmaban.
En ese instante apareció un anciano y dijo:
- “Yo sé cómo lo hizo”.
- “¿Cómo?”
- “No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo”.
¿Te paso alguna vez eso? ¿Alguien te dijo que no ibas a lograr tus sueños?
Yo te digo que elijas tu sueño y comiences a construir la vida que Dios diseñó para ti y esa vida El la ha puesto en tu corazón. Dile no a las excusas.
“Las excusas son los clavos que se utilizan para construir un edificio de fracasos”. Don Wildery.
¿Cómo despertar el niño?
1. Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir.
2. Sal de la rutina que no te permite aprender cosas nuevas. Busca siempre aprender.
3. Ponte metas que te beneficien a ti y a las personas que te rodean.
4. Elabora, acciona y revisa un plan para lograr tus metas.
5. Se creativo.
Los sueños deben ser creados y vividos en la imaginación primeramente, luego haz un plan y por ultimo haga todo lo necesario para llevarlo a cabo. Estoy seguro que tus sueños se cumplirán.
Hoy decide despertar el niño que hay en ti y marcha tras tus sueños.